Acuerdo Mercosur-Unión Europea
El pasado 17 de enero, en Asunción, Paraguay, se firmó oficialmente el Acuerdo de Asociación entre el Mercosur y la Unión Europea, poniendo fin a más de dos décadas de negociaciones intermitentes. El tratado, que abarca 720 millones de personas y aproximadamente el 25% del PIB mundial, representa el acuerdo comercial más ambicioso jamás alcanzado por ambos bloques.
Para los operadores de comercio exterior argentinos, este acuerdo abre un nuevo panorama de oportunidades y desafíos que conviene analizar en detalle.
El tratado se estructura en tres componentes fundamentales: un pilar político que establece el diálogo institucional entre ambos bloques, un pilar de cooperación enfocado en desarrollo sostenible, y el pilar comercial, que es el que generará el mayor impacto inmediato en las operaciones de comercio internacional.
En términos de liberalización arancelaria, la Unión Europea eliminará aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur, mientras que el bloque sudamericano hará lo propio con el 91% de las importaciones provenientes de Europa. Particularmente significativo resulta que el 99% de las exportaciones agrícolas del Mercosur tendrán algún tipo de beneficio arancelario.
Cronogramas diferenciados por sector
La implementación del acuerdo no será uniforme. Para las exportaciones del Mercosur hacia la UE, el 76% de los productos tendrá desgravación inmediata, es decir, arancel cero desde el momento de entrada en vigor del tratado. El resto seguirá cronogramas graduales que van desde los 4 hasta los 15 años, dependiendo de la sensibilidad del producto.
En el caso de las importaciones desde Europa, solo el 15% tendrá desgravación inmediata, mientras que la mayoría de productos industriales seguirá plazos de 10 a 15 años. El sector automotor cuenta con protecciones especiales: 15 años para vehículos tradicionales y hasta 30 años para vehículos eléctricos e híbridos, reconociendo la necesidad de adaptación de la industria local.
Sector agroalimentario: el gran ganador
Los productos agroalimentarios argentinos serán los principales beneficiados en el corto plazo. La harina y los porotos de soja, el maní, las frutas frescas, las legumbres y los productos pesqueros tendrán desgravación inmediata con arancel cero.
Otros productos seguirán cronogramas graduales de entre 4 y 10 años, incluyendo aceites vegetales, vinos y bebidas, y preparaciones alimenticias.
Para productos considerados sensibles por la UE, el acuerdo establece contingentes arancelarios o cuotas. El más relevante es el de carne bovina: 99.000 toneladas anuales con un arancel preferencial del 7,5%, significativamente inferior al actual que oscila entre 20% y 60%. También se establecieron cuotas para carne aviar (180.000 toneladas), arroz (60.000 toneladas), miel, quesos y otros productos lácteos.
Protecciones para la industria local
El Mercosur excluyó el 9% de productos considerados sensibles y garantizó que el 60% de las importaciones se desgravará en plazos superiores a 10 años. Los sectores protegidos incluyen la metalmecánica, autopartes, lácteos, plásticos, cueros y celulares.
El acuerdo incorpora cláusulas de salvaguardia bilateral que permitirán a ambos bloques suspender temporalmente las preferencias arancelarias si se detecta un aumento superior al 10% en las importaciones anuales, una disminución del 10% en precios respecto al año anterior, o perjuicio grave a productores locales. Estas salvaguardias aplicarán especialmente a productos como carnes, arroz, miel, huevos, ajo, etanol y azúcar.
Simplificación administrativa: la autodeclaración de origen
Uno de los avances más significativos del acuerdo es la introducción del sistema de autodeclaración de origen por parte del exportador o productor, eliminando la necesidad de certificación por terceros. Esta simplificación reducirá costos administrativos y agilizará los procesos de exportación, aunque requerirá un período de transición para la adaptación de los sistemas.
El tratado también incluye disposiciones sobre facilitación del comercio, estableciendo plazos obligatorios para auditorías sanitarias y fitosanitarias, un sistema bilateral de consultas ágil, y procedimientos aduaneros más eficientes para reducir las barreras no arancelarias.
El camino hacia la ratificación
Antes de entrar en vigor, el acuerdo debe ser ratificado. La parte comercial requiere la aprobación del Parlamento Europeo y de los Congresos de los países del Mercosur, y puede entrar en vigor bilateralmente, país por país. La parte política, en cambio, requerirá además la ratificación de los 27 parlamentos nacionales de la Unión Europea, lo que implica un proceso más complejo y extenso.
Las estimaciones más optimistas ubican la entrada en vigor hacia finales de 2026, aunque el escenario más realista apunta a 2027. Argentina ha manifestado su intención de ser el primer país del Mercosur en completar el proceso de ratificación.
Recomendaciones para operadores
Recomendamos a las empresas exportadoras e importadoras no esperar a la ratificación definitiva para comenzar su planificación estratégica. La ventaja competitiva estará del lado de quienes se preparen con anticipación.
Las acciones recomendadas incluyen revisar el portafolio de productos para identificar oportunidades, analizar los cronogramas de desgravación específicos por posición arancelaria, preparar la documentación necesaria para la autodeclaración de origen, y evaluar potenciales proveedores o clientes europeos.
Los sectores con mayores oportunidades inmediatas son la agroindustria, alimentos procesados y productos pesqueros para exportadores, y maquinaria, bienes de capital, insumos industriales y tecnología para importadores.
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